Aún siendo más largo y ancho que el EVO, sorprende su ligereza y solidez en la mano, claro que una vez introducido en el bolsillo es inevitable ocultar esas dimensiones que le da su pantalla de 4,4 pulgadas con resolución de 854x480 píxeles. Con Android 2.1 en sus entrañas, Motoblur aparece discretamente, posiblemente debido a la nueva versión por la que todos conocemos como Ninjablur.
El rendimiento no puede ser mejor, y será uno de los puntos referentes en el Droid X. Transiciones super rápidas, aparición inmediata del teclado virtual y un uso sin retardo de este último son algunas de las delicias que se consiguen con el ARMv7 a 1GHz (posiblemente un OMAP3630) y sus 8 GB de almacenamiento interno.
Su cámara de 8 megapíxeles con grabación de vídeo a 720p se porta excelentemente, sin embargo, tiene un par de fallos a corregir como son el bloqueo de enfoque una vez tocada la pantalla (debemos de disparar y volver a enfocar) y los saltos en la previsualización durante la grabación a 720p (aunque el video resultante se reproduce sin problemas).
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